Pasaron años

Escrito por griltifritz 03-03-2014 en narración. Comentarios (0)

Pediste años.

Años. Y yo quise darte años. Te quería. Y lo subrayé en mi mente. Lo alcé a mayúsculas, AÑOS. Cuántos… Eso no lo especificaste. Pero pasaron años.

Algunos terminaron fáciles, teníamos veinte, veintimedios, veintimuchos. Hicimos viajes, tú encargabas los billetes, yo sonreía en todas las fotos. Pasaron meses, pasaban años. Íbamos a cenar, bebíamos vino, bebíamos vodka, bebíamos de lo más profundo de nuestras bocas. Empapábamos las sábanas. Tú me abrazabas para dormirte. Me abrazabas nada más despertarte. Me hacías el desayuno. Pasaron años.

Fui al bautizo del más pequeño de tus primos, te presenté los álbumes de mis perros, de los vivos y de los muertos. Te enseñé la caja de hojalata de mis secretos. Te quería. Conociste a mis abuelos. Pasaron meses. Íbamos al parque, íbamos de tiendas, tú mirabas camisas, yo miraba zapatos, bufandas, miraba la planta de mujeres, la planta de hombres, la planta de niños. Tú te burlabas. Me pediste años. Cambiamos de casa, pintamos la casa. Pasaron años. Hicimos más viajes. A Rusia, a Pompeya, hicimos el amor en sus hoteles, en sus portales, en las orillas de sus lagos. Bebíamos vino, bebíamos vodka. A veces empecé a enfadarme. A veces lo escondía, a veces lloraba cuando ya te dormías. A veces te despertabas y me abrazabas. Pasaron meses. Años.

Compramos un gato. Yo pintaba cuadros, hacía tartas. A veces te odiaba. Seguías pidiendo años. Estaba enamorada. Fuimos a Ikea, compramos plantas, escritorios, perchas, espejos. Te abracé en las escaleras mecánicas. Pasaron años. Se murieron las plantas, se rompieron las perchas. Yo rompí el espejo. Te odiaba. Pero me hacías el desayuno. Íbamos a cenar. Yo bebía vino, bebía vodka. Tú te enfadabas cuando lloraba. Cogí el teléfono cuando llamó tu madre. Fuimos al funeral de tu padre. Volviste a fumar. Le pediste fuego al más pequeño de tus primos. Pasaron meses, pasaron años.

A veces podía perdonarte. Salíamos a cenar, tú querías hacer el amor, yo me levantaba tarde. Te escuchaba masticar el desayuno desde la cama, sorbías el café, te odiaba. Me miraba el cuerpo en los espejos. Pasaban horas. Me miraba el cuerpo. Estiraba la piel, izaba el pecho. Rompí otro espejo. Volvimos a Ikea. Nunca mirábamos muebles nuevos, camas distintas. Pasaron años, vimos morir al gato. Recogimos su caseta, sus juguetes. Tú te compraste otro smartphone. Yo pinté más cuadros. A veces me dormía sin haber llorado. Bebí más vino, más vodka. Dejé de regar las plantas, dejamos de empapar la cama. Pasaron años.

Hicimos algún viaje. Llevábamos pijamas de invierno. Tú te enfadabas cuando lloraba. Te enfadabas cuando no lloraba. Te enfadabas. A menudo cenaba sola. Bebía vino, bebía vodka. No me levantaba al desayuno, tú te enfadabas. Yo siempre lloraba. Llamamos para que pintasen la casa. Vendimos el escritorio, dimos las plantas, tiré el espejo. Devolvimos las llaves, yo te di un beso en la mejilla. Tú me borraste de tu smartphone. Yo te borré de mis cuadros. Pasaron años.